
“Sin valores humanos, la educación pierde su sentido.”
Cada vez me produce más inquietud el rumbo que está tomando la sociedad y ya no sólo de niños y adolescentes, sino de adultos.
Todo está polarizado, todo está “algoritmitizado” y cada vez somos más susceptibles de caer en opiniones populistas, fáciles y sin un respaldo de ningún tipo.
Te salvas porque eres hombre, o blanco, o has nacido aquí o allí.
Cada vez las redes sociales y la IA están llevándonos donde los poderes quieren tenernos. Sin pensar, sin tener criterio propio, “obedecer, obedecer y obedecer”, creándonos necesidades, comparándonos entre nosotros, vendiéndote lo que vale y lo que no, y ten cuidado no te salgas del rebaño…
Hoy en día es fácil encontrarte adolescentes y adultos en una mesa enganchados a sus teléfonos móviles e incluso hablando entre ellos… pero, ¡Dónde hemos llegado!
Y la cuestión no es fácil y la solución no está en la escuela solo, como mucha gente piensa y echa balones fuera. Está en nosotros, en la sociedad y está en ti.
Si tu hijo te ve a todas horas con el móvil en la mano, lo verá como normal y lo repetirá. Si le das la Tablet a tu hijo cada vez que te cansa jugar con él, su educación, si, la suya, la que como padres nos concierne, lo sufrirá.
Debemos parar y pensar, recalcular ruta y volver a crear ciudadanos con un pensamiento crítico, que se pregunten por ellos mismos si la “basura” que consumen, a largo plazo les va a dar resultado… por desgracia es una labor muy difícil, pero no imposible
Y es allí donde está la humanidad, la única que nos puede sacar de todo esto. Crear redes sociales verdaderas, auténticas, que estén lejos de la tecnología, que respeten, que abracen la convivencia, el diálogo, la diferencia y el buen hacer.
Abogo por menos pantallas y más lectura, más arte, más museos, más música, más creatividad…
Seré un utópico quizás, pero solo la humanidad nos va a sacar de esta deriva y de este falso progreso que nos embrutece y nos hace igualitos, ya no mediante la obediencia ciega sino mediante la creación de unas necesidades que implícitamente nos vuelve ciegos.
La deriva es importante y solo la humanidad y los valores en comunidad nos pueden sacar de esto.
Volvamos a poner el foco en lo humano, apuntemos a nuestros niños a deporte, música, arte… y tengamos un uso responsable de las tecnologías.
Bendita Australia, prohibiendo el uso de las redes sociales a menores de 16.
Podemos volver, debemos volver y empezar por uno mismo, ya que los adultos son los modelos que los más pequeños van a repetir.
Humanidad y humanidad… la educación de los más pequeños lo agradecerá.



