Ganan ellas. ¡Enhorabuena y gracias!

Reconozco que no he visto casi a las chicas en este mundial y es que cada vez veo menos fútbol, por todo lo que genera y se ha perdido, el negocio que se ha creado y esa esencia de deporte que ha debido y debe tener siempre.

Desde pequeño me ha encantado el fútbol, yo era de esos niños que andaba pegado a un balón y tampoco se me daba mal, un día de pequeño quisieron ficharme en un club cantera del Real Zaragoza y por circunstancias de la vida, mis padres creyeron que no era lo mas apropiado bajar a Zaragoza a entrenar tres o cuatro días a la semana, por lo que seguí jugando en mi pueblo y pegado a una pelota todo el tiempo.

A los 18 años, cuando era mi paso a tercera división, comenzaron mis clases en la universidad por la tarde y también tuve que elegir, fútbol o carrera, por lo que dejé completamente mi idilio con este deporte y me tiré al atletismo. Podría seguir hablando de mi y de mi niñez y adolescencia pegado a una pelota, pero no es el caso de este artículo.

Lo que vivimos ayer todo un país trasciende lo deportivo y es que nuestra selección femenina, si, la femenina, fue campeona del mundo.

No solo fue la felicidad de un país, sino de una generación y de unas mujeres que dijeron, ¡Eh, amigos, estamos aquí!

Fue una alegría inmensa para todo un país, para ellas, las campeonas y para unas niñas que amarán el fútbol.

Encima un fútbol femenino que aún está sin pudrir, y me refiero a que en el se respiran muchos más valores de respeto, compañerismo, equipo, sana rivalidad, la humildad y la naturalidad… lo que cada vez se pierde donde entra don dinero y don negocio.

Y siendo sinceros, el final me emocionó, no por ganar el mundial, sino por ellas, por el equipo, por las miles de niñas que vieron que es posible y por ese pasito que ayer dio el feminismo en España, que por desgracia a la semana que viene se puede olvidar, pero que desde nuestra posición intentaremos que no se olvide la gesta de estas 23 valientes.

Valores de respeto, humildad, igualdad y superación, entre otros quedaron plasmados en el verde, que queden plasmados en nuestras vidas.

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Soy Luis Pisa

Como profesor, me encanta ver cómo mis estudiantes se inspiran y crecen. Mi enfoque pedagógico se basa en la claridad y la accesibilidad.

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